Matt en Tumblr: “Día 2” (Pt. III & IV) [relato & fotos]

13 Jun

Día 2

[ Parte III ]

Día 2. Parte III

No supe el nombre del siguiente kiosco que visitamos, pero diablos – Asahi de Japón… me trae de vuelta a cada vez más he estado en Japón, cansado de volar/estar de gira/tocando: y entonces, puf – una euforia que me da escalofríos, y todas mis preocupaciones se van (no es que tenía alguna, gracias a todos los deleitables antes mencionados.)

Me encantaron las mesas; la vibra. Los menús eran en caracteres japoneses con pequeñas imágenes y los precios en Yenes; era un lugar tan relajado: la felicidad de una bonanza de carne callejera, todo bajo el techo de un edificio de varios pisos, con el rugido de la gente simplemente viviendo y pasando un gran tiempo.

La ensalada (no suelo ver muchas ensaladas en Japón) tenía aderezo de sésamo y pimienta. El sabor de la pimienta era tan potente y tan excepcional (la familia de mi esposa es fanática de la pimienta: de ahí que me convirtieran en uno). No creo que jamás haya tenido un aderezo que únicamente se centrara tanto en los sabores de la pimienta intensa. ¡A la carne!

El primer montón de carne fue algo que nuestro mesero dijo era lo mejor en el menú. Los verdes delicados y las cebollas (cebolletas también) y la carne frita salada era jugosos y fantásticos. El corazón de pato fue una menudencia fantástica y simple. ¡El Okonamiyaki! Es una de las mayores creaciones en la tierra. Al parecer, todo el mundo en Japón lo hace de manera diferente… pero la rivalidad del estilo de Hiroshima contra el estilo de Osaka continúa como la Pizza de Chicago contra la Pizza de Nueva York; como Varg Vickernes contra Euronymous (me encanta todo… pero ay mamá, diría que el estilo Hiroshima gana.) Éste era como estilo Hiroshima… pero más pequeño (los grandes toman cerca de 30 minutos, y teníamos que beber algo después de cenar). El Okonamiyaki tiene tantas cosas que pasan en él… es una especie de rebozado en la parte superior e inferior, cocinados en una gran parrilla plana estilo teppanyaki típicamente; puede estar rellena con lo que uno realmente quiera. Éste tenía camarones y coles en el interior, mayonesa japonesa y salsa de okonamiyaki,y hojuelas secas de pescado en la parte superior. Esta bestia ganó. El mejor plato de la noche.

Tenía curiosidad sobre la escena de cócteles en Japón (ya que la escena del cócteles es algo tan popular en los puntos culinarios en los EE.UU., y ahora un poco en ciernes en la escena de Florida); Koji me ordenó un Shochu-amargo. Alcohol Shochu japonés, un poco de agua carbonatada, y limón. Simple. Delicioso. El limón es una cosa bella. (Antes, cuando mi papá me llevaba a shows de metal cada semana en el House of Blues de Orlando, ya que yo no tenía la edad para tomar, por alguna razón acaba de comer trozos de limón. No sé por qué… pero sé que mi papá es un gran fan del sabor cítrico: de ahí debe ser de donde heredé mi amor por todos los cítricos, sabores a lima y limón. Mis amigos que hacen cócteles allá de vuelta en cada se hubieran vuelto locos por el Shochu-amargo.

[ Parte IV ]

¿Día 2… o 3? ¿Parte… IV?

Lo siguiente fue el bar: Rockaholic. Bebimos Kirin; tuvimos shots de Jäger; yo tomé sake limpio; sake en las rocas. Pasamos el rato con gente de la disquera, los que atendían en el bar (a todos ellos les gustaba la banda – lo cual siempre me sorprende que la gente conozca a la banda – es siempre una experiencia humilde). Lo siguiente que sé es que… los niveles de alcohol en nuestra sangre se están elevando mucho. Yo envié un tweet para decirles a todos los que estaban en el área que vinieran al bar y que tocaríamos para ellos el nuevo álbum – secuestramos el PA – la gente apareció – rockeamos en una fiesta improvisada para escucharlo juntos. Algunas personas manejaron desde fuera de la ciudad solamente para pasar el rato con nosotros – ¡bastante genial!

Luego, estuve haciéndola de DJ… me refiero a usar la tornamesas, el kaos-pad, y todo eso. Después empecé a presumir mis poses de yoga (como paradas de mano en el bar), me alboroté…

Luego, ya eran las 4:30 AM, ¿o las 5? Algo tarde.

Todos nos fuimos tropezando de nuevo a la zona hotelera, pero yo sabía que tenía que comer. Llegué al Yoshinoya más cercano (una cadena japonesa, que funciona las 24 horas y donde sirven desayuno japonés. Pedí el desayuno japonés clásico de Gyu-Don [carne y cebolla, adornado con huevo crudo], salmón a la parrilla, sopa de miso, arroz y algunos tipos de ensalada de repollo -que parecía extrañamente fuera de lugar). De hecho esto le pateó el culo a A-bientot… y costó como 4-7 dólares o así.

Regresando al hotel lentamente y tambaleando, lleno y sonriendo a mí mismo con una sonrisa cabrona (NUNCA me quedo hasta tarde esta o me emborracho ASÍ), me tiré a dormir – y me levanté luego de 2-5 horas de sueño no satisfactorio. Rayos.

[ Parte I ] [ Parte II ]

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