Matt en Tumblr: “La Balada de Manhattan. Noche 1.” [relato & fotos]

21 Jun

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Philly Pickleback

La Balada de Manhattan. Noche 1.

Actualmente estoy escribiendo este episodio de “Ocularis-Gastronum” (je je) desde una especie de autobús – vamos viajando de Birmingham a Londres. Lesiones en los hombros, espalda y en la rodilla (recuerdos de un pasado excesivo) regresando después de haber sido asaltado con el show más punk-rock que hemos hecho desde que comenzamos a hacer giras.

El show de anoche fue una idea que surgió de nuestros amigos de Roadrunner/Warner en Reino Unido: un show íntimo, con unos pocos cientos de chicos seleccionados, y muy sudado. Sin haber ensayado por semanas – habiendo tenido un viaje de prensa por el mundo – hicimos la prueba de sonido por un ratito; y sorpresivamente tuvimos un show increíble. Sé que los shows pequeños son los que los fans de la música aman, y es suficiente decir que: fue un show pequeño, asqueroso y de punk-rock-metal. Más información por venir sobre ese día en el episodio de Birmingham.

Retrocedamos a Japón.

Todo fue perfecto en Japón. Un hotel en un área donde podíamos visitar lugares de interés tanto como era posible, todo perfectamente a tiempo, Koji ayudándonos a “rockear” con la prensa apropiadamente; nada más entramos a NYC: un vuelo con 4 horas de retraso.
Retraso de equipaje. Problemas con el asiento. Problemas para registrarnos en el hotel. Situado en una zona que cada vez que se menciona a originarios de Manhattan ellos sonríen con un “¿DÓNDE?” Lo voy a decir rápido… Allí estaba un tonto hombre de negocios molestando al único trabajador en la recepción del hotel donde nos hospedamos – ya saben el tipo: un auricular de bluetooth en una oreja iluminando su rostro grasiento de hombre de negocios, teléfono celular en la mano izquierda, mano derecha golpeando la recepción del hotel debido a que su habitación no está lista. Vi al encargado del hotel ponerse al tiro con el tipo en un primer momento – pero muy pronto el señor Wallstreet fue alzando la voz, ladrando como ese tipo de maestro que grita al niño en su clase – farfullando al mismo tiempo sobre cómo el asistente de hotel tenía que hacerse cargo de esto llamando a su oficina (la oficina del hombre de negocios) para solucionar el problema de pago.

El día ya había sido una prueba para mí… me quedé ahí, visualizándome a mí mismo agarrando al tipo por el bluetooth y golpeando repetidamente su cabeza en la computadora de la recepción; quizá gritándole “vete al carajo”; quizá le hubiera dado un golpe con el estuche de mi Les Paul… Es que les digo: este tipo ha sido uno de los más cabrones con los que he tenido el “privilegio” de llegar a la recepción en mi vida – una falta de respeto a la fila de personas que obviamente aparecían de haber tenido vuelos largos (hablo aquí por los asiáticos que estaban detrás de mí y Corey, aparentemente llegando de algún vuelo transcontinental), reprendiendo al empleado del hotel por todos los problemas en sus vidas.
Me dieron mi llave, fui al cuarto – el cuarto equivocado. Lleno de humo, era un cuarto para fumadores. Volví abajo… el chico todavía estaba llorando. Así que entonces (traté de canalizar mi practicante de yoga interior y no mi chico de banda de metal interior), y dije: “Escuchen, chicos – no pude evitar oír sus problemas… así que déjenme pagar por el cuarto de este tipo (lo dije señalando a “la mancha”) y la compañía para la que yo trabajo luego me lo paga.” El encargado del hotel sonríe y me agradece… ¿y mi mejor amigo? “¡Logramos resolver esto!” pronuncia con ese grasiento, de cara roja, de ojos rojos e indiferente a todos los seres humanos aparte de sí mismo.

El asistente del hotel se salta el tipo por un minuto… me da una mejor habitación… desempaco, me desvisto… y estaba a punto de lavarme la mugre de un viaje de más de 24 horas a NYC – luego el teléfono suena. “Señor. Tiene que salirse de su cuarto. AHORA.” “… ¿Qué?” Yo respondo.

Él me dijo que la computadora no está bien y que necesito salir de mi cuarto inmediatamente. (No voy a dar detalles para agilizar esto aquí). Básicamente: el idiota tenía que estar en el mejor cuarto que el chico del hotel me dio por ser amable, y le dieron mi trampa de humo – naturalmente, eso no estaba bien para él – así que teníamos un nuevo problema.
Todo se resolvió (esto fue un proceso de recepción de 1.5 horas… con la disquera que nos estaba esperando, los managers, y amigos que se encargan de asuntos de contrataciones, para celebrar el encuentro conmigo y con Corey), y nos dirigimos por una calle llena de gente en un taxi y llegamos a Milady’s.

Nos encontramos con Justin y Darren (managers), Josh y un compañero de trabajo (agentes de contrataciones), Harlan (la disquera), Jessica (la esposa de J), y otros buenos amigos. Rápidamente les conté el por qué del retraso, y Josh sonrió con su risa tranquila, y nos habló de una cura.

“Se llama Philly Pickleback,” Josh dijo, “le das un trago al pavo silvestre, luego un trago de jugo de pepinillos… es una cosa de Philadelphia.” Unos cuantos tragos raros y que suenan aterradores (pero les aseguro que deliciosos)… y el alivio se apodera de mí “en una onda increíble (- P. Batemen).”

Bebimos algo de Bass On Draught; mis amigos nos compartieron cómo Milady’s es una de las últimas fortalezas en cuanto a bares de vecindarios que tienen buena vibra… Justin apunta a una de las mesas de la esquina y dice “Springsteen todavía viene y pasa buenos ratos aquí… la gente no sabe de este lugar, a menos que viva aquí.” Fue increíble ver que algunas de las gemas de NYC no son legendarios clubes de punk-rock que parecen tiendas de playeras de moda.

Raoul’s fue nuestro lugar para ir a cenar. Jessica es una gran fanática de la comida como lo soy yo, y cualquier cosa que a ella le gusta, sé que es buena. La decoración al estilo francés, el pizarrón en francés, la mesera con acento francés-marroquí (¡con una oreja tatuada!) – todo me dio el indicio que habían buenas cosas por venir.

Vino Vent d’est domaine de cabrol cabardes; pan y mantequilla caseros (tan crujientes en su estilo y delicia parisina); tartar de res (res cruda con un huevo de codorniz crudo suavemente establecido en la parte superior – muy bueno); foie gras chaud (ostras con champiñones, foie perfectamente la plancha, una especie de salsa demi-glace en la parte superior – uno de mis favoritos de la noche); pate maison.

Quería un viejo clásico de la cocina francesa para mi platillo principal: Steak au poivre, pommes frites. A la primera mordida le dije a mis amigos en la mesa, “Acabo de empezar a tomar la cocina, y me encanta – ¡Ash y yo cocinamos juntos ahora! Pero – necesito. Necesito hacer este platillo completamente por mí mismo (apuntando a la carne perfectamente abrasada con incrustaciones de pimienta, carnosa y hermosamente roja por dentro).”

El coñac, la crema de leche, y los sabores de pimientas en la salsa fueron espesos y emblemáticos; las patatas fritas estaban crujientes, saladas – mágicas. La mayoría de nosotros en la mesa ordenó el mismo platillo… para este punto, estábamos limpiando cada último rastro de la salsa de nuestros platos con lo que podíamos encontrar… y la carne, claramente ausente en ese entonces.

Coñac Delamain, profiteroles, y creme brulee fueron el acto final – todos estuvieron perfectos. La felicidad corrió por nuestras venas en ese regreso a Milady’s.

Algunas Bass Draughts más (la única cerveza de barril que tienen – ja ja ja), algo de Jäger, más Picklebacks… y llegó la hora de dormir.

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